MOSCÚ, RUSIA, A 7 DE OCTUBRE DE 2026.— El Ministerio de Salud de la Federación Rusa descartó cualquier riesgo de propagación masiva o epidemia tras la confirmación de la muerte de una científica infectada con peste pulmonar en un laboratorio de Siberia. Pese a las garantías ofrecidas por las autoridades rusas, gobiernos extranjeros y organismos de salud internacional han solicitado mayor transparencia e informes técnicos sobre el incidente.
El servicio sanitario oficial (Rospotrebnadzor) informó que el cerco epidemiológico implementado en el distrito científico se mantiene bajo control y sin registro de contagios secundarios. Según el comunicado, las pruebas aplicadas a los contactos directos de la víctima han dado resultados negativos, por lo que descartan la transmisión de la bacteria fuera de las áreas de aislamiento del recinto.

No obstante, representaciones diplomáticas de varios países y especialistas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) manifestaron su preocupación por el manejo del protocolo de seguridad biológica dentro de las instalaciones. Diversas naciones instaron a Moscú a compartir los análisis genéticos de la cepa y la bitácora del accidente para evaluar posibles riesgos sanitarios globales.
Analistas de bioseguridad señalaron que la peste pulmonar representa la variante más virulenta y de mayor cuidado debido a su capacidad de transmisión por vía aérea. Por esta razón, la comunidad científica internacional ha enfatizado la importancia de auditorías externas e independientes sobre los laboratorios de alta contención.
El gobierno ruso reiteró que las medidas aplicadas responden a los más altos estándares internacionales y que no existen razones para emitir restricciones de viaje o alertas epidemiológicas extraordinarias. Las instalaciones del laboratorio siberiano permanecerán cerradas mientras concluyen las inspecciones ministeriales.
