MÉXICO, 13 DE JUNIO DEL 2026
La Selección Mexicana arrancó con fuerza su participación en el Mundial 2026 gracias a una actuación memorable de Raúl Jiménez, quien se convirtió en el protagonista del partido inaugural ante Sudáfrica. El delantero mexicano marcó un gol clave que no solo aseguró la victoria, sino que también quedará grabado en la memoria colectiva por su emotiva dedicatoria.

En el estadio Ciudad de México, ante más de 80 mil aficionados, el equipo dirigido por Javier Aguirre mostró carácter y determinación desde los primeros minutos. México dominó el encuentro, pero fue hasta la segunda mitad cuando llegó el momento decisivo.
Jiménez, conocido como el “Lobo Mexicano”, encontró el espacio perfecto dentro del área rival. Tras un centro preciso de Roberto Alvarado, el delantero se elevó para conectar un potente cabezazo que dejó sin oportunidad al arquero sudafricano Ronwen Williams.
El gol significó mucho más que una anotación. Fue el primero de Jiménez en Copas del Mundo, luego de haber participado en ediciones anteriores sin poder concretar. Este tanto marcó un antes y un después en su carrera internacional.
La celebración fue profundamente emotiva. Con lágrimas en los ojos, Jiménez apuntó al cielo en honor a su padre, recientemente fallecido. El gesto conmovió tanto a los aficionados como a sus compañeros, convirtiendo el momento en uno de los más significativos del torneo.
A lo largo de su trayectoria, el delantero ha sido pieza clave para la Selección Mexicana, acumulando más de 100 partidos y consolidándose como uno de los goleadores históricos del equipo. Su experiencia fue fundamental para abrir el camino en este Mundial.
El triunfo ante Sudáfrica no solo representa un inicio ideal para México, sino también un impulso anímico de cara a los siguientes encuentros. La afición respondió con entusiasmo, reafirmando el vínculo entre el equipo y su gente.
