México, 15 de Septiembre de 2026. El Gobierno de México decidió contener el incremento en los precios de la gasolina y el diésel pese al encarecimiento internacional del petróleo provocado por la escalada del conflicto en Medio Oriente. La medida busca evitar un impacto directo en la inflación y en el bolsillo de los consumidores locales.
Sin embargo, la consultora PetroIntelligence calculó que mantener este freno impositivo representará un costo estimado de 10 mil 541 millones de pesos para Petróleos Mexicanos (Pemex) en un lapso de seis meses. La cifra refleja la pérdida de ingresos al asumir las variaciones de las cotizaciones globales.
La estrategia opera mediante el estímulo fiscal al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), administrado por la Secretaría de Hacienda. El ajuste absorbe la volatilidad de los barriles de crudo de referencia, impidiendo que el consumidor final pague sobrecostos en las estaciones de servicio.
Especialistas del sector energético advirtieron que mantendrán la vigilancia sobre la duración de la crisis internacional. Si los precios del crudo permanecen elevados por más tiempo, el costo financiero sobre las finanzas de la empresa estatal podría incrementarse hacia el cierre del ejercicio fiscal.
Las autoridades federales reiteraron su compromiso de no permitir gasolinazos en el mercado nacional. Las gasolineras del país continuarán vendiendo los combustibles bajo la política de precios controlados supervisada por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).

