MÉXICO, 13 DE ABRIL DEL 2026
La misión Artemis II se prepara para uno de los momentos más críticos de su viaje: el reingreso a la Tierra a una velocidad cercana a los 40,000 kilómetros por hora, un desafío tecnológico que pondrá a prueba los avances más recientes de la exploración espacial.

La Artemis II, impulsada por la NASA, tiene como objetivo llevar astronautas alrededor de la Luna y marcar el regreso de misiones tripuladas al satélite natural tras décadas desde el programa Apollo.
Uno de los puntos más delicados del viaje es el retorno a la atmósfera terrestre. Durante esta fase, la cápsula espacial deberá soportar temperaturas extremas generadas por la fricción, superando los 2,700 grados Celsius, lo que convierte este momento en el más peligroso de toda la misión.
Para enfrentar este reto, la nave Orion ha sido equipada con un escudo térmico de última generación, diseñado para resistir condiciones extremas y proteger a la tripulación. Este sistema ha sido sometido a múltiples pruebas desde la misión no tripulada Artemis I.
El reingreso se realizará mediante una técnica conocida como “salto atmosférico”, que permite reducir la velocidad de forma controlada al rebotar parcialmente en la atmósfera antes de descender definitivamente, una maniobra clave para garantizar la seguridad de los astronautas.
Expertos han señalado que este procedimiento representa un avance significativo en la ingeniería aeroespacial, ya que mejora la precisión del aterrizaje y reduce el impacto de las fuerzas extremas sobre la cápsula.
Además, esta misión es fundamental para el futuro del programa Artemis, que busca establecer una presencia humana sostenible en la Luna y preparar el camino para futuras misiones a Marte.
