Estados Unidos. 6/Diciembre/2026.
El actor Mickey Rourke, recordado mundialmente por su papel en The Wrestler (El Luchador), atraviesa una de las etapas más complicadas de su vida personal y financiera, luego de que saliera a la luz que estuvo al borde de ser desalojado de su vivienda en Los Ángeles.
De acuerdo con declaraciones recientes del propio actor, Rourke enfrentó problemas económicos severos, derivados de la falta de contratos estables, gastos médicos acumulados y deudas asociadas a su estilo de vida y a su estado de salud. El actor reconoció que durante meses vivió con incertidumbre constante, sin saber si podría conservar su hogar.

Problemas de salud, trabajo y aislamiento
Rourke ha explicado que su deterioro físico, consecuencia de su pasado como boxeador profesional y de múltiples cirugías, ha limitado sus oportunidades laborales en una industria que privilegia la imagen y la juventud. A esto se suma su alejamiento de los grandes estudios, lo que redujo de forma drástica sus ingresos.
A punto del desalojo
Rourke confirmó que estuvo muy cerca de perder su casa, situación que lo obligó a replantear su vida financiera y aceptar trabajos que anteriormente habría rechazado. Aunque logró estabilizarse de manera temporal, reconoció que su situación sigue siendo frágil, dependiendo de proyectos esporádicos y del cine independiente.
Un ícono golpeado, pero vigente
Pese a la adversidad, Mickey Rourke continúa siendo una figura respetada en el cine. Su historia reciente ha reavivado el debate sobre cómo Hollywood trata a sus estrellas veteranas, especialmente a quienes se salen del molde comercial.
Hoy, Rourke representa el lado menos glamoroso de la industria: talento, fama, caída y supervivencia. Su situación actual expone la vulnerabilidad de actores que alguna vez estuvieron en la cima y que ahora luchan por mantenerse a flote.
