Naciones Unidas, Nueva York. 5 de enero de 2026.
La crisis política en Sudamérica alcanzó un nuevo pico de tensión internacional este lunes en la sede de las Naciones Unidas. México, encabezando un bloque de países aliados, condenó enérgicamente ante la Asamblea General la reciente intervención militar de Estados Unidos en territorio venezolano, calificándola como una violación flagrante a la soberanía y al derecho internacional.

Pese a la gravedad de los hechos, el Consejo de Seguridad de la ONU se mostró incapaz de emitir una resolución conjunta. El poder de veto de los miembros permanentes ha generado un estancamiento que impide una acción coordinada para frenar la escalada bélica en la región.
Argumentos y posturas en el foro internacional
El debate en Nueva York reflejó la profunda fractura en la comunidad internacional respecto al caso Venezuela:
- Postura de México: Siguiendo la línea de «no intervención», el representante de México ante la ONU señaló que el uso de la fuerza unilateral por parte de Washington sienta un precedente peligroso para la estabilidad del hemisferio. «La paz no se impone con bombardeos, sino con diálogo», sentenció la delegación mexicana.
- Bloque de Aliados: Países de la región y potencias como China y Rusia se sumaron a la condena, exigiendo el retiro inmediato de las fuerzas estadounidenses y el respeto a la integridad territorial venezolana.
- Defensa de EE.UU.: Por su parte, la representación de Estados Unidos argumentó que las acciones fueron «quirúrgicas» y necesarias para garantizar la seguridad regional tras la captura de Nicolás Maduro y la presunta movilización de grupos armados irregulares.
- Parálisis del Consejo: Debido a las posturas encontradas de EE.UU. por un lado, y Rusia/China por el otro, el Consejo de Seguridad no ha logrado acordar ni siquiera un llamado al cese al fuego, dejando el conflicto en un limbo jurídico internacional.
Repercusiones para la región
Esta parálisis diplomática aumenta el riesgo de un conflicto prolongado. Mientras la ONU debate, en las fronteras de Venezuela se intensifica el desplazamiento de personas y la incertidumbre sobre el futuro de la transición política. México ha reiterado su oferta de fungir como sede para un diálogo neutral, aunque la reciente condena al ataque podría complicar su papel como mediador ante los ojos de la Casa Blanca.
