Ciudad de México. 3 de enero de 2026.
El expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador, rompió el silencio sobre la situación política en Venezuela, calificando la reciente detención y el cerco internacional contra Nicolás Maduro como un «secuestro» orquestado por intereses extranjeros. Desde su retiro, el político tabasqueño instó al respeto a la soberanía de las naciones y a la autodeterminación de los pueblos.

Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fue cuestionada sobre estas declaraciones durante su conferencia matutina. La mandataria no solo validó la preocupación de su antecesor, sino que subrayó su apoyo incondicional a los principios de no intervención, reafirmando que México mantendrá una postura de diálogo y prudencia frente al conflicto venezolano.
Las posturas clave del Gobierno de México
La respuesta institucional de la administración Sheinbaum ante la crisis en el país sudamericano se basa en tres ejes fundamentales:
- Soberanía Nacional: AMLO señaló que ningún organismo internacional o gobierno extranjero tiene la facultad de «secuestrar» el proceso político de otro país, refiriéndose a las medidas de presión que han aislado a Maduro.
- Respaldo a Sheinbaum: El expresidente aprovechó su mensaje para declarar su apoyo total a las decisiones que tome la presidenta Sheinbaum: «Apoyo incondicionalmente lo que determine mi presidenta», afirmó, buscando proyectar unidad en el movimiento.
- Doctrina Estrada: La presidenta Sheinbaum recordó que la política exterior de México se rige por la Constitución, priorizando la solución pacífica de las controversias y evitando el reconocimiento o desconocimiento de gobiernos extranjeros de manera unilateral.
Tensión Diplomática
Este intercambio de declaraciones ocurre en un momento de alta tensión en la región, donde diversos países han intensificado sus sanciones contra Caracas. La postura de México, ahora reforzada por las voces de sus dos figuras políticas más influyentes, posiciona al país nuevamente como un posible mediador, aunque también genera críticas de sectores de la oposición que exigen un pronunciamiento más contundente sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela.
